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jueves, 26 de septiembre de 2013

Luz y Oscuridad


La semana pasada en "Aquiles", pudimos ver que gran cantidad de los personajes del mundo de la ficción que aparecen en el presente blog tienen un punto débil que puede convertirse en un gran problema si no toman conciencia del mismo y actúan en consecuencia. No obstante, muchas personas pueden llegar a obsesionarse con mencionada fuente de debilidad, por lo que al respecto, me gustaría centrarme una vez más en el súper héroe al que todos asociamos al desaparecido pero aun carismático Christopher Reeve.

Como ya sabes, en la versión clásica de Supermán su principal fuente de vulnerabilidad es la Kryptonita, que puede acarrearle daños tan importantes como un radical cambio de personalidad o incluso la misma muerte, pero a pesar de ello, no todo el mundo sabe que la simple luz del sol cura sus heridas y le vuelve enormemente poderoso. Por todo, a pesar de que cuando algo nos hace daño o nos debilita nos pueda producir la sensación de ser una auténtica inmensidad, siguiendo el símil con el Hombre de Acero no debemos olvidar que la esencia de Krypton es un producto muy escaso, mientras que el sol... 

... suele lucir radiante la mayoría de las mañanas.

En nuestra mano está pues saber buscar toda la luz que nos rodea y no dejarnos vencer por un punto de oscuridad.

PD: Este pasaje surgió de una conversación con un gran amigo al que llamo cariñosamente Obi-Juan Kenobi. Maestro, aunque hayas enfundado el sable láser, tu Fuerza y sabiduría siguen iluminando a los Jedi que luchamos contra el Lado Oscuro.

Imagen con licencia CC cortesía de Katara1439


jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuando dejamos de ser quien somos


Después de un necesario periodo de inactividad, y volviendo a retomar el blog en su particular "segunda temporada", me viene a la cabeza la expresión: "Segundas partes nunca fueron mejores", que es al menos, lo que nos han inculcado desde que éramos pequeños. Personalmente, suelo afrontar este tipo de afirmaciones con una postura flexible, ya que en este caso, cuando escucho o leo este dicho popular me llegan a la mente grandes secuelas como Terminator 2, El Caballero Oscuro o la segunda temporada de Dexter.

Es por ello que hoy en el presente pasaje hablaré muy brevemente de una secuela en la que pudimos ver el lado más humano del héroe más poderoso de la compañía DC Cómics: Supermán II.

Esta película comienza con un enamorado Clark Kent que reflexiona sobre la forma en que podría llegar a formar una familia con la también periodista Lois Lane. La conclusión que obtiene se concreta en renunciar al poder que le caracteriza (y le brinda nuestro sol amarillo) para poder vivir como un ser humano más.

Tomada la decisión de unir su vida a la de la terráquea, vuela con una manifiesta premura hacia la Fortaleza de la Soledad (su hogar en el Ártico) y a través de un complejo sistema de tecnología kryptoniana consigue desprenderse de todos sus súper poderes. 

A partir de ese momento conoce el dolor.

Imagen con licencia CC cortesía de Johnath.




martes, 20 de marzo de 2012

Cuando nos apartamos del camino



Hoy, me he llevado una grata sorpresa al comprobar que un gran amigo ya está usando este blog para trabajar ciertos aspectos de su vida. En este caso en particular, que alguien tan cercano me hable de "con qué ojos vemos el mundo" como un apoyo es un honor tan grande que se merece cuando menos, dedicarle el presente pasaje. Evidentemente, no revelaré su identidad, pero diré que se formó para uno de los oficios en los que jamás podría realizar su trabajo con Supermán.

Por lo que he podido comprobar, el hombre de acero es un personaje muy querido por muchos de nosotros no sólo por sus grandes poderes, sino por su admirable personalidad, ya que es un hombre justo, comprometido, amable, simpático y que además... nunca miente. Sin embargo, una de las veces que Lex Luthor quiso usar la kriptonita contra nuestro héroe, ante la falta de materia prima tuvo que combinar ciertos elementos para generar una de carácter sintético con propiedades que no podía imaginar. En esa ocasión, el compuesto kriptoniano no mató a Supermán, sino que le volvió apático, despectivo hacia los débiles, agresivo,... e incluso comenzó a tener problemas con el alcohol.

Evidentemente, nuestro héroe buscó en su interior y tras una dura batalla consiguió vencer al mal que le consumía por dentro, volviendo a ser el increíble ser que era hasta el momento. No obstante, a pesar de que Lex Luthor siempre realizaba actos despreciables, en el momento que más delicado de Supermán, la rabia de sus seguidores hacia él era inmensamente desmesurada en comparación a la que dirigían al malechor, y solo el sincero e inocente calor del corazón de un niño fue el que ayudó al hombre de acero a retomar su vida.

Incluso los seres más poderosos tienen derecho a equivocarse y necesitan nuestro calor en los momentos que menos lo merecen, y de igual forma, errar es mucho más fácil y se hace notar mucho más cuando la pureza de tus actos es la que guía tu camino.


Fotografía con licencia CC cortesía de B Tal

domingo, 18 de marzo de 2012

Las palabras de la ira



Antes de compartir este segundo pasaje, aclararé que en muchas ocasiones mostraré a determinados personajes en momentos y situaciones que no han sido reflejadas en el cómic, el cine o la televisión. Es decir, con objeto de transmitir un determinado mensaje usaré mi imaginación para presentarlos de tal forma que puedan reflejar aquella parte de su ser que nos convenga conocer, o su forma de resolver (o no) los problemas que se les plantean.

Centrándonos en el pasaje que ahora nos acontece me remontaré a la primera vez que fui al cine. En aquella ocasión, mi padre organizó una excursión con su colegio para ir a ver Supermán III, y por tanto, hoy hablaremos del súper héroe kriptoniano, y aprovecho la coyuntura para agradecer a mi progenitor que me orientara al fantástico mundo de la ficción.

Como ya sabréis, el sol amarillo de nuestro sistema solar brindaba a Clark Kent inmensos poderes que le hacían invencible ante cualquier ataque, por lo que su archienemigo Lex Luthor, no conseguía derrotarle por más empeño que pusiera, y desesperaba por encontrar el punto débil del súper hombre.

En cierta ocasión, en una entrevista con Lois Lane (que al día siguiente fue publicada), Supermán comunicó entre otros aspectos de su personalidad su planeta de procedencia: Kripton. A raíz de ahí, Luthor dedujo que la kriptonita al menos... le debilitaría,  y por tanto, el plan era potencialmente sencillo: solo habría que provocarle para que apareciera y usar el poder de la kriptonita para derrotarle. Sin embargo, la personalidad de nuestro héroe era imperturbable, y parecía no atender a ningún tipo de provocación hasta que en cierta ocasión algún otro malechor realizó un ataque hacia la población civil al que Supermán respondió con una ira que no había manifestado hasta el momento.

A partir de ese instante, todos los ataques de Lex Luthor hacia Supermán, comenzaban con los inocentes como primer objetivo, y con la kriptonita como el primer elemento de sus armas.

PD: En esta, y en la mayoría de las ocasiones, dejaré que seas tú quien extraiga el mensaje principal del pasaje.

Fotografía CC cortesía de funkyah