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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Tirando a puerta


"Cuando veas la portería... ¡tira!"

Esa era una de las frases que Roberto Sedinho dejó escritas junto a otros sabios consejos en el manual que dejó a Óliver Átom cuando muy a pesar de éste decidió volver a Brasil, y con el que la joven promesa del fútbol japonés completó su formación balompédica.

Repasando aquellos fantásticos episodios, recuerdo que incluso en nuestra infancia nos sorprendía ver lo lejana que aparecía la portería, y cómo ésta iba sobresaliendo en el horizonte a medida que los jugadores avanzaban por un descomunal terrero de juego. Tanto en aquel momento como ahora, si aplicábamos la lógica, en la vida real la portería se ve claramente desde un extremo del campo hasta el otro, y por tanto... Óliver podría "tirar" siempre.

Si hacemos por entender las características de un anime, del manga que lo inspira, y la forma en que ambos suelen reflejar sus similitudes con la vida real, podríamos decir que cuando Roberto decía a Óliver que chutara al ver la portería, muy posiblemente se refería a que cuando viera ocasión de tiro, (sin defensas cubriendo los huecos, con el tiempo suficiente para que la pierna haga el recorrido necesario para un buen "chut", y un técnico etcétera...) evitara regates gratuitos, dudas y espectacularidades y se dedicara a hacer lo que era su intención desde primera hora: marcar gol.

Hay muchas personas que como Saúl Berenson, llegado el momento pierden la ocasión esperando la situación perfecta, otras que centradas en las filigranas la dejan escapar, y otras que cuando encuentran la oportunidad, ante el miedo a fallar  bien deciden pasar la pelota o bien se quedan bloqueadas dando al contrario la posibilidad de robarle el balón. 

Considerando lo expuesto y como pudiste leer en "La Soberbia y la Perseverancia", errar es parte del proceso de aprendizaje y mejora, y por tanto, un porcentaje que es parte del camino al éxito que antes o después y de una forma u otra, llegará; y hablando de porcentajes, el gran Barney Stinson, aquél protagonista de "Cómo Conocí a Vuestra Madre" que alberga en su revólver más de 200 muescas, tal y como quedó matizado por su amigo Marshall Eriksen*, tiene un porcentaje de éxito del 17% ¡Y tiene más de 200 conquistas!  Por ello, y teniendo en cuenta también aquel comentario de Óliver Queen de Arrow en el que matizaba que una flecha en la diana son 100 erradas, la próxima vez que veas portería...

...no te lo pienses y... ¡TIRA!

Imagen con licencia libre cortesía de Bronski Beat.


*PD: Barney suele decir que su porcentaje de éxito con las mujeres asciende al 83%,

miércoles, 25 de abril de 2012

Supergol


La mayoría de nosotros conocemos a Óliver y Benji y sus antológicas cabalgadas a través de interminables terrenos de juego, sus tiros con efecto y sus espectaculares paradas, pero casi nadie sabe quiénes son Rafael Masten y Boodie Fox, de otra serie futbolera llamada Supergol.

En esta segunda serie, el equipo protagonista era el King, conformado por un grupo de amigos de la escuela  que acogía a todo el que quisiera jugar independientemente de su rendimiento o su forma física (destaquemos a Buch por su sobrepeso o a Timoty por su falta de espíritu), por lo que en sus comienzos perdían todos los encuentros con grandes goleadas. Curiosamente, perder tantos encuentros desanimó a los capitanes y el día que decidieron disolver el equipo y más hundidos estaban, fue cuando conocieron a Rafael, que ofrecía al equipo cierta habilidad, pero sobre todo mucha ilusión y ganas de disfrutar jugando.

Con la incorporación de Rafael optaron seguir adelante, y partido a partido comenzaron a apreciar el gran valor del trabajo en equipo y el placer por jugar al deporte rey, por lo que comenzaron a ganar encuentros hasta llegar a ser un equipo respetable, y consiguieron llegar a una final para casi ganarla.

De Supergol, aprendí grandes valores como la amistad, el esfuerzo, y sobre todo el compañerismo y el respeto al rival. Maravillaba ver cómo el portero de su gran rival (El Número 1) animaba continuamente al King a tener paciencia y esforzarse para seguir mejorando, y cómo a través del deporte estableció una estrecha amistad con Rafael.

Por todo, para focalizar el mensaje podría destacar aspectos como que el rival no tiene por qué ser enemigo, que nunca hay que darse por vencidos, y que el respeto y la compenetración son fundamentales para mejorar como equipo, pero sobre todo matizaré que no estoy hablando de fútbol y ...

... que para divertirse jugando no es necesario marcar gol.


Fotografía con licencia CC cortesía de Philipp Hilpert