En mi época universitaria descubrí un director no muy famoso para la inmensa mayoría de la población, pero que tiene gran reconocimiento en un peculiar tipo de películas: Kevin Smith.
Después de haber visto "Mallrats", "Clecks", "Dogma" y "Jay y Bob el Silencioso Contraatacan" decidí visionar una de sus películas que se apartaba del tono friki-burlesco que tanto le caracteriza, y que como es obvio será el vehículo para comunicar el presente pasaje: "Persiguiendo a Amy".
En este film, un joven Ben Affleck conoce a una chica fantástica de la que se termina enamorando y vive una extraordinaria historia. Alyssa era divertida, simpática, guapa, muy atractiva, y además encajaba con él de una forma asombrosa. Cierto día, Holden (el personaje interpretado por B. Affleck) en una conversación escucha cierto rumor de índole sexual acerca del pasado de Alyssa del que fue incapaz de desprenderse. La relación entre ellos dos comenzó a deteriorarse (a pesar de que la chica desconocía la razón del malestar de su novio) hasta que la curiosidad consumió completamente a Holden y se lanzó al barro preguntando abiertamente si el rumor era cierto o no.
(Si quieres ver la película, no deberías seguir leyendo hasta haberlo hecho)
