Una de las características de "Mi blog de autoayuda" es que escucha a sus seguidores a través de los comentarios y del formulario de aportaciones. A través de éste, un anónimo propuso que hiciera un pasaje sobre Conan, que dicho sea de paso, apenas conocía sus 3 películas y algún cómic que un hermano guerrero me prestó en un momento concreto. Ante mi desconocimiento para elaborar un buen mensaje, decidí leerme los libros originales de Robert E. Howard, y de "Conan el Cimmerio I" (Editorial Timunmas) extraje la inspiración para el pasaje que ahora nos acontece.
Casi nadie sabe que el personaje de Conan evoluciona y es presentado a lo largo de su propia historia en facetas tan dispares como el bárbaro que todos conocemos, un joven ladrón, o como el personaje que todos sus seguidores (ahora ya me incluyo) esperamos ver algún día en el cine: el Conan Rey.
En la enigmática ciudad de Aquilonia había un despiadado rey que mutilaba y torturaba a sus hombres, y a cuyas esposas e hijas arrastraba a su propio harem para satisfacer su más lascivos deseos. El bárbaro extranjero se presentó entonces como el salvador de la nación más grande de Hiboria al asesinar al repudiado rey y erigirse como tal. A pesar de ello, su reinado no era precisamente un lecho de rosas y en menos de un año comenzaban a escucharse cánticos y rumores en su contra. Al pensar sobre tal hecho, el rey extranjero comentó:
"Cuando era guerrero, hacían sonar los tambores a mi paso.
El pueblo arrojaba polvo dorado delante de las patas de mi caballo.
Pero ahora que soy un gran rey, la gente me persigue
para envenenarme el vino y clavarme un puñal en la espalda"
Evidentemente todo es mejorable cuando se realiza cualquier labor y nunca debemos dejar de plantearnos si la estamos desempeñando bien, puesto que la reflexión es uno de los caminos hacia la mejora. Sin embargo...
...cuando empiezan a criticarte es porque empiezas a ser bueno.
