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sábado, 5 de mayo de 2012

Pisando los enjoyados tronos de la tierra (Colaboración de Darkmaikegh)




Hace pocos días publiqué en el blog un pasaje sobre Conan, el mítico personaje de Robert E. Howard, y mi amigo y hoy colaborador Darkmaikegh se ofreció a aportar su visión como experto conocedor de las aventuras del cimmerio. Hoy, tengo el honor de hacer una nueva entrada extra en "Mi blog de autoayuda" con un pasaje creado por alguien cuya generosidad creativa conoce pocos límites, al igual que su amistad. Espero que os guste:

"El universo de Conan, la Era Hiborea, es un lugar salvaje y brutal. Los reyezuelos se baten entre ellos por un pedazo de tierra pisoteando a todo el que encuentran a su paso. No suele haber más ley que la de la fuerza. (No es un lugar muy alejado de nuestra Edad Media, o de nuestro tercer mundo, donde el ser humano está a merced de sí mismo, de señores de la guerra, radicalismos religiosos, guerras y hambrunas). Por tanto, el universo Howardiano quizás no está tan alejado de nuestra acomodada vida del primer mundo. Es en este Universo donde nace Conan, un ser irrepetible, indómito y salvaje. 

En uno de los innumerables (y magníficos) comics de “La espada Salvaje de Conan” aparece una frase que me marcó. Es esta, una sentencia que se me asemeja a la primera vez que tomas cerveza: amarga al principio, pero reconfortante tras unos instantes. Dice así este viejo proverbio de Shem:

“La vida es un banquete, y los hombres son perros bajo la mesa disputándose las migajas”. 

Hosca, dura e inmisericorde, esta frase entraña una gran verdad: La vida, a pesar de sus sinsabores, es hermosa (un banquete de néctar y ambrosía, un regalo). Pero los hombres, en lugar de disfrutar de ella, nos perdemos en vulgares pasiones, odios, rencores, rutinas, miedos, orgullos, modas, avaricias, políticas, envidias, y ese largo etcétera con el que llenamos nuestro día a día. Metemos tantas cosas accesorias que al final, se nos olvida que es lo más importante: Vivir. Y si de algo entiende Conan, es de vivir y encarar cada día con un brío renovado. Siempre enfrenta la vida con ese salvajismo animal primigenio, no hay rutinas, ni protocolos ni actos impostados: Sólo vida…

No abuséis del Loto Azul y que Mitra os Guarde.

Darkmaikegh."

Fotografía con licencia CC cortesía de Arellis49

PD: No dejéis de visitar y seguir su blog: "Hay Luz desde el lado Oscuro."

jueves, 3 de mayo de 2012

Cuando empiezas a ser bueno



Una de las características de "Mi blog de autoayuda" es que escucha a sus seguidores a través de los comentarios y del formulario de aportaciones. A través de éste, un anónimo propuso que hiciera un pasaje sobre Conan, que dicho sea de paso, apenas conocía sus 3 películas y algún cómic que un hermano guerrero me prestó en un momento concreto. Ante mi desconocimiento para elaborar un buen mensaje, decidí leerme los libros originales de Robert E. Howard, y de "Conan el Cimmerio I" (Editorial Timunmas) extraje la inspiración para el pasaje que ahora nos acontece.

Casi nadie sabe que el personaje de Conan evoluciona y es presentado a lo largo de su propia historia en facetas tan dispares como el bárbaro que todos conocemos, un joven ladrón, o como el personaje que todos sus seguidores (ahora ya me incluyo) esperamos ver algún día en el cine: el Conan Rey.

En la enigmática ciudad de Aquilonia había un despiadado rey que mutilaba y torturaba a sus hombres, y a cuyas esposas e hijas arrastraba a su propio harem para satisfacer su más lascivos deseos. El bárbaro extranjero se presentó entonces como el salvador de la nación más grande de Hiboria al asesinar al repudiado rey y erigirse como tal. A pesar de ello, su reinado no era precisamente un lecho de rosas y en menos de un año comenzaban a escucharse cánticos y rumores en su contra. Al pensar sobre tal hecho, el rey extranjero comentó:

"Cuando era guerrero, hacían sonar los tambores a mi paso.
El pueblo arrojaba polvo dorado delante de las patas de mi caballo.
Pero ahora que soy un gran rey, la gente me persigue
para envenenarme el vino y clavarme un puñal en la espalda"

Evidentemente todo es mejorable cuando se realiza cualquier labor y nunca debemos dejar de plantearnos si la estamos desempeñando bien, puesto que la reflexión es uno de los caminos hacia la mejora. Sin embargo...

...cuando empiezan a criticarte es porque empiezas a ser bueno.



Fotografía con licencia CC cortesía de Michael Heilemann.