Mostrando entradas con la etiqueta Hermanos Wachowski. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hermanos Wachowski. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de mayo de 2012

Volviendo a cabalgar


 En cierta ocasión escuché a un bebé decir una de sus primeras palabras, y en lugar de ser el clásico "mamá" o "papá", este simpático crío dijo: "coche". Fue algo que me resultó tan simpático y original, que cuando fue un poco más mayor le compré el DVD de la genial adaptación de los hermanos Wachowski del ánime / manga Speed Racer.

El argumento del film es muy simple: una familia enamorada de las carreras con un padre mecánico, un hijo corredor, un apasionado hermano menor (amigo de un mono que a día de hoy no sé qué pinta, pero me encanta), y unos rivales cuyas tretas para ganar pasan desde artefactos mecánicos para obtener ventaja, a sobornos y chantajes con los que descentrar a nuestro protagonista.

De esta adaptación podríamos destacar miles de aspectos, como sus impresionantes efectos especiales, lo bien caracterizados que están los personajes, o incluso un subliminal mensaje que podría transmitir respecto a que siempre hay alguien que sin nosotros saberlo vela por nuestros intereses. Hoy, me centraré exclusivamente en lo siguiente:

Durante una carrera Speed Racer tuvo un accidente casi mortal del que con mucha suerte consiguió salir vivo. Si inmediatamente no hubiera vuelto a conducir, habría pasado muchísimo tiempo hasta que hubiese podido volver a hacerlo.


PD: Alán, el pequeño al que regalé el DVD, hace un par de carnavales se disfrazó de Speed Racer gracias a  los complementos que pacientemente elaboraron sus padres, tíos y abuelos, y evidentemente, es una de sus películas favoritas.

Imagen con licencia CC cortesía de crazyoctopus.

viernes, 16 de marzo de 2012

El porqué de este blog


Antes de que Thomas Anderson (Neo) tomara la píldora roja ya notaba que algo no iba bien en su vida... algo no encajaba. Tenía su trabajo, su casa, sus aficiones, cierto reconocimiento en la red, y además gozaba de buena salud. Como él, muchos de nosotros en algún momento hemos sentido que éramos diferentes por nuestra forma de ser o pensar, y hemos comprobado que no encajábamos demasiado en el contexto en el que nos desenvolvíamos. Sin embargo, si seguimos con el símil en "Matrix", a partir de que Thomas Anderson tomara la píldora roja y comenzara no solo a conocer el mundo real, sino a sí mismo, llegó a tener grandes camaradas que jamás pensó podría tener, y consiguió dominar el mundo que le rodeaba.

En este pensamiento... el autoconocimiento y su uso para desenvolvernos en el entorno se basa el trabajo de este blog, en el que a través de pequeños pasajes basados en los personajes que tanta vida me han dado desde mi infancia, intentaré compartir lo que modestamente he aprendido en el mundo del autoconocimiento.

Para terminar esta primera entrada, matizaré que todos en algún momento hemos admirado la capacidad de deducción de Sherlock Holmes, la fuerza arácnida de Spiderman, el carisma de Jack Shephard o la sensualidad de Catwoman, sin embargo, todos ellos tienen algo en común: detrás de grandes cualidades había personas normales y corrientes que dejaron al lado sus inseguridades y llegaron a exprimir al máximo sus potencialidades sin dejar de ser de una forma u otra... humanos.

Aquí comienza... "Reflexión en Serie" (mi blog de autoayuda).

PD: Hace 6 años que tomé la píldora roja.

Fotografía con licencia CC cortesía de ThomasThomas