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jueves, 10 de enero de 2013

El miedo


Después de un periodo vacacional en el que entre otras cosas he ordenado ideas y creado una comunidad en Facebook, vuelvo a retomar la actividad en Mi Blog de Autoayuda con una inyección de ilusión tras haber superado las 10.000 visitas en menos de 9 meses de vida. Desde aquí, una vez más quiero agradecer tu apoyo al que espero responder con nuevos pasajes que te hagan disfrutar y profundizar en sus mensajes.

Como pudiste aprender leyendo "El Alquimista" de Paulo Coelho, los mensajes no siempre son explícitos y debemos analizar las diferentes señales para poder llegar al mejor de nuestros destinos. Sin embargo, en ocasiones los indicios pueden ser advertencias de peligros que de ser bien leídos pueden ser evitados fácilmente.

En la película "Señales", el reverendo Graham Hess (Mel Gibson) había perdido su fé y a su querida esposa en un accidente de tráfico, motivo por el cual ante una aparente invasión extraterrestre, su instinto de supervivencia se vio desbordado hacia una exacerbada sobre-protección hacia su familia.

Su miedo a perder a sus hijos y su hermano menor, unido a la en ocasiones insensata curiosidad  del ser humano, le hizo acercarse a la casa de un vecino que había conseguido atrapar a uno de los espeluznantes invasores. Una vez allí, cogió un afilado cuchillo de cocina con el que pretendía visualizar al extraterrestre buscando su reflejo por debajo de la puerta de la despensa. Al hacerlo, el indefenso alienígena extendió su mano, y como acto reflejo Graham cortó 3 de sus dedos.

Cuando la invasión aparentemente había acabado, el reverendo temió lo peor al entrar en su salón y comprobar que un alterado extraterrestre había atrapado amenazantemente a su hijo. Al mirar su mano derecha, el personaje interpretado por Mel Gibson vio que a este alienígena le faltaban 3 de sus dedos.

El miedo a perder aquello que es importante para nosotros nos puede llevar a realizar acciones cuya principal consecuencia...

... es que se vuelvan en nuestra contra.


Imagen con licencia CC cortesía de Brenda Starr

lunes, 17 de septiembre de 2012

Hermoso Pensar



Ayer recibí la triste noticia de que el padre de una de mis mejores amigas había fallecido a los 61 años tras una semana en la que una inesperada enfermedad le ha ido consumiendo de forma fulminante. El poco tiempo que pasé con él, mostró siempre una expresión que reflejaba lo orgulloso que estaba de los amigos de su hija, y su dedicación al trabajo y a su familia me han despertado tal dolor que me ha traído de nuevo aquí, para al menos compartir con quien quiera un sentimiento que habita en mí desde hace mucho tiempo.

Ese sentimiento, lo reflejé en su momento como mejor pude  en mi canción "Hermoso Pensar", de la cual hoy quisiera destacar principalmente su segunda estrofa, que dice así:

"Pasa el tiempo y no cambió,
la tristeza al no oír tu voz
por la mañana al despertar
mientras velabas por mi felicidad
tantas cosas no pude contar
oh, si pudiera volverte a encontrar en ese lugar"

El ritmo frenético que siguen nuestras vidas, y creer que todo es eterno nos puede alejar de compartir nuestras ideas, pensamientos e inquietudes con aquellos que tenemos cerca, y por desgracia, solo cuando ya no están nos acordamos de todos esos momentos que nos hubiese gustado compartir con ellos. Por eso, si este inciso entre mis pasajes sirve para que tan solo una persona busque un momento para hablar con su madre, su hermano, o cualquier persona que no quisiera perder, habré tapado un poco ese vacío que nunca podré llenar.

"Cuando perdemos a nuestros seres queridos, 
la única forma de hacer que vivan más tiempo es no dejar de amarlos nunca. 
Los edificios arden, las personas mueren, 
pero el amor, si es verdadero, es para siempre."


Imagen con licencia CC cortesía de Brenda Starr.

viernes, 30 de marzo de 2012

La soberbia y la perseverancia



Hace unos años un amigo se encontraba en una paradójica situación: acababa de montar un buen negocio que al poco tiempo estaba muy bien encaminado a amortizar su inversión, y a su vez estaba pasando por una muy mala racha. Se sentía muy vacío y desorientado a pesar de su buena situación, y que desde niño siempre sacó buenas notas, en la adolescencia tuvo éxito con las chicas, y siempre, fuera cuando fuera, conseguía todo lo que se proponía. Después de hablar largo y tendido, le conté el episodio de los Caballeros del Zodiaco en el que Seiya (Pegaso) se enfrentó a Misty, el legendario caballero de plata:

Seiya y sus amigos seguían resistiendo contra las hordas del Santuario que pretendían eliminar a Saori, la reencarnación de Atenea. Por ello, y con ánimo de dar un golpe definitivo, el patriarca mandó a uno de sus mejores hombres a acabar con ellos. El Caballero de Plata de por sí estaba una categoría por encima de Seiya, pero además de ello nunca había sufrido una derrota, era enormemente soberbio y estaba obsesionado con su  propia belleza.

Nada más comenzar su combate con Seiya, le asestó lo que él consideró un golpe definitivo con "tan mala suerte" que un poco de la sangre de su rival manchó su impoluta piel. Creyendo a Pegaso derrotado, se desprendió de su armadura y completamente desnudo procedió a darse un baño purificador en el mar. Sorprendentemente, Seiya no había sido vencido, por lo que al aparecer de nuevo en el combate tenía a su merced al poderoso caballero de plata.

Como comentamos en el pasaje anterior, los valores de estos jóvenes en ocasiones eran demasiado rigurosos y desmesurados, por lo que Pegaso permitió a Misty volver a ponerse su armadura de plata a pesar de que se le iba la vida en ello. Armado de nuevo con su armadura, Misty pidió a Seiya que abandonara el combate ya que no tenía posibilidad alguna de vencerle, y fue el momento en que tuvieron la siguiente conversación:

-  Seiya: Hay muchas cosas que no sabes de mí...

-  Misty: ¿como cuáles?

- Seiya: Que las derrotas nos enseñan más que el mejor de los entrenamientos, y a ti jamás te han derrotado. ¿Sabes lo que significa el afán de superación? Desconoces muchas cosas porque jamás has sufrido por ellas. 

Finalmente, Pegaso resultó vencedor.


PD: Los caballeros del Santuario se dividían en 3 categorías separadas por una enorme distancia: bronce, plata y oro. Los protagonistas de la serie pertenecían a la primera categoría, y a priori, eran mucho menos poderosos que las otras dos.

Foto CC cortesía de ~Brenda-Starr~