jueves, 18 de abril de 2013

Buscando



Hoy, una vez más volveré a escribir sobre la serie que me abrió las puertas del apasionante mundo de las series de televisión de la primera década del siglo XXI.

Como ya sabrás, en Perdidos es grande la cantidad de personajes que aparecen en la serie y que tienen un considerable protagonismo, por lo que es más que normal hacerse ideas equivocadas sobre alguno de ellos. Muchos fuimos los que nos equivocamos con el provocador Sawyer, nos dejamos engañar con Henry (Benjamin Linus) o nos confundimos con la desconfianza de Rousseau, pero personalmente, no fue uno, sino dos, los personajes que más me sorprendieron en las primeras temporadas de la serie: Sun y Jin.

El matrimonio coreano era aparentemente distante al grupo, muy cerrado en sí mismo y con actitudes muy retrógradas como lo que parecía un desacerbado machismo por parte de Jin. A ojos de los demás, el distante pescador oprimía y anulaba a su esposa, que parecía algo más dispuesta a relacionarse con el resto de supervivientes al accidente.

En la segunda temporada de la serie y durante un periodo en que por diferentes motivos estuvo lejos de su esposo, Sun perdió su alianza de boda. Al ser conocedora del carácter de su esposo y al estar separada de él la desesperación se apoderó de ella, motivo por el cual la buscaba en todos los sitios en los que pudiera o no estar. Considerando que los supervivientes vivían en una isla en algún lugar del pacífico en la que pasaban mucho tiempo en la playa, dar con la reliquia se presentaba como un hecho a priori improbable.

Pasados los días y cuando la desesperación dio paso a la relativización por la pérdida, la joven coreana   dejó de buscar y finalmente encontró el anillo en el momento y lugar que menos habría imaginado.

Imagen con licencia CC cortesía de jvazqu1234

6 comentarios:

  1. Que bonito Pepe,

    me viene a la cabeza la cita de Julio Cortázar:

    "Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"

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  2. Respuestas
    1. Empiezas a consolidarte como uno de los grandes fieles al blog, José Antonio :) Es todo un honor.

      Un abrazo.

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